a lola le gusta escribir.

narrando mi cotidianidad.


remendarnos

Tití me dice que tengo las manos de mamá. Lo mismo me ha dicho mami y Delma. Me las miro y me pregunto cómo puedo honrar las manos de la que me llevaba en su cuerpo desde antes de que mami pudiese enunciar su primera palabra.

Llevo las manos de mamá. Y creo que también llevo algunas de sus penas. De esas que se acumulan y se hacen nudos hasta que algún alma de la matrilínea decide comenzar a desenredarlas.

Entonces, con mis manos, que son sus manos, decido desatar, observar y remendar. Atenta a las heridas, que también son las suyas, me doy un sobo, me aferro a la ternura y le dejo saber que vamos sanando. Que la amargura no dura para siempre aunque se sienta piedra en el pecho.

Le aseguro que con sus manos me dejó todo un legado de fortaleza innata y una habilidad profunda de sentirlo todo intensamente.

Así la honro, reconociendo las lesiones que se nos alojaron en las costillas para curarlas en agua de mar y amor.



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