
los vientos me han arrancado más allá de la maleza.
estoy al descubierto en esta calma peligrosa,
alerta ante la presencia del silencio absoluto.
escucho mi respiración,
rodeada de sus densas paredes,
llenas de aguaceros y tronadas,
listas para arrasar con todo lo que les cruce el camino.
por ahí viene la virazón.
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